El verdadero culpable se lava las manos. Burga deberÃa irse de nuestro balompié junto con Chemo Del Solar.
Porque una selección no se usa para hacer hoja de vida. Si no para dejar fluir conocimientos. Somos pocos los peruanos que con fe llegamos hasta este lugar.
Aquà el común denominador de unos cuantos paisanos señalan que Burga es el culpable de todo. Los entendemos, están en lo cierto. Pero Chemo lo ayudó.
Ayer el técnico de la selección planteó el partido más cobarde de todos los modestos que se han enfrentado a Brasil. Sin corazón, sin presión, arrugado en su área, tiritando de miedo como un animal que espera una paliza. Y fue por eso que Kaká incursionó por el centro para hacernos daño. Se dejó trabar por Zambrano y el penal fue el punto de partida de la victoria brasileña.
Luis Fabiano colocó el 1-0. Hablando de Zambrano, sigue pareciendo una promesa, pero una promesa de candidato en campaña… El partido empezó a jugarse más en campo peruano.
No todo es defensa, porque Solano trata de armar juego, pero rápidamente es interceptado. No hay vuelta que darle. La defensa peruana tuvo que batirse. RodrÃguez peleó palmo a palmo con Luis Fabiano. Pero éste anota el segundo gol cuando le dejaron un pequeño espacio y listo.
En el complemento, la presión de la torcida jugó un papel importante. Los apasionados brasileños exigÃan desde la tribuna que nos metan diez, quince, o veinte goles. Es que somos endebles y ellos no son conformistas.
Perú intentó el aguante. Pero esa voluntad se quebró cuando Melo, en base a fuerza y pundonor, robó un balón a Solano, luego chocó con RodrÃguez, y con facilidad selló el 3-0. Entonces, la selección se encomendó a Butrón y firmó la derrota sin decir ni pÃo, anestesiado, más que dormido, por 35 mil personas y 11 camisetas verde amarelhas.



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