Nos parece increÃble que Alianza Lima haya empatado a un gol con San MartÃn. IncreÃble porque hasta los 87 minutos estaba muerto y no habÃa, ni siquiera, un atisbo de esperanza para esperar un reacción. Pero en el fútbol todo es posible, a tal punto que bastaron seis minutos, incluidos los tres que se adicionaron, para que los hinchas blanquiazules olviden que su equipo fue una lágrima antes de conseguir la inmerecida igualdad.
Sentencia pelotera
No se falta a la verdad cuando hacemos varias preguntas y encontramos que las respuestas son afirmativas e innegables.
Por ejemplo, ¿está probado que Alianza no tiene marcadores de punta con salida clara y que sus volantes sólo ejecutan bien la marca?
SÃ, lo está.
¿Está probado que Johnnier Montaño no tiene un socio que pueda complementar su juego y que por mostrarse peca de un individualismo exasperante?
SÃ, lo está.
¿Está probado que Velásquez ha decepcionado a los hinchas y que no es ni la sombra de aquel goleador que deslumbró en José Gálvez?
SÃ, lo está
¿Y está probado que Costas empató gracias a que Corzo tuvo treinta segundos de lucidez, a que Fernández pivoteó con criterio y a que Quinteros la meta en primera porque la defensa de San MartÃn pecó de confiada?
Claro, está recontra probado.
Por lo demás no hay mucho más que detallar. San MartÃn hizo el juego de siempre y al “Chino” Rivera le bastó con cargar su ataque en el lateral de Trujillo. Por ahÃ, luego de un magistral pase de Hinostroza, entró Pedrito GarcÃa y se la puso al “Toro” Arzuaga, quien convirtió ante la inoperancia de Corzo. Fue la jugada perfecta.
¿Quién se ganó con el empate? Pues nada menos que Universitario. En balcón y descansando no vio peligrar sus expectativas. Todo gracias a una igualdad que nadie esperaba en el Callao.



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